Reflexión sobre el valor de la presencia y el equilibrio en la familia
Ser papá no solo significa trabajar duro y proteger, también implica estar presente, reír, descansar y compartir momentos con los que más amas.
A veces, en el intento de darlo todo, muchos padres se olvidan de algo esencial: cuidarse a sí mismos. Esta reflexión habla de eso… de la importancia de no perderse mientras se cuida a los demás.
A veces me pongo a pensar que muchos papás, cuando se casan o forman una familia, se van olvidando de sí mismos.
Se enfocan tanto en trabajar, en cuidar, en proteger… que poco a poco dejan de lado, lo que también los hace sentir vivos.
Lo hacen con amor, con la idea de que mientras a su familia no le falte nada, todo está bien.
Pero el problema es que, al final, sí falta algo: falta él.
Porque una casa puede tener de todo, pero si el papá ya no sonríe, ya no descansa, ya no se siente valorado… entonces algo importante se está perdiendo.
Cuidar de tu familia también significa cuidarte tú.
Porque si tú estás bien, ellos también lo estarán.
No se trata de darlo todo hasta vaciarte, sino de dar lo mejor de ti, con amor, con tiempo y con presencia.

