viernes, 7 de noviembre de 2025

Cuando un papá se olvida de sí mismo


 Reflexión sobre el valor de la presencia y el equilibrio en la familia

Ser papá no solo significa trabajar duro y proteger, también implica estar presente, reír, descansar y compartir momentos con los que más amas.

A veces, en el intento de darlo todo, muchos padres se olvidan de algo esencial: cuidarse a sí mismos. Esta reflexión habla de eso… de la importancia de no perderse mientras se cuida a los demás.


A veces me pongo a pensar que muchos papás, cuando se casan o forman una familia, se van olvidando de sí mismos.

Se enfocan tanto en trabajar, en cuidar, en proteger… que poco a poco dejan de lado, lo que también los hace sentir vivos.

Lo hacen con amor, con la idea de que mientras a su familia no le falte nada, todo está bien.
Pero el problema es que, al final, sí falta algo: falta él.

Porque una casa puede tener de todo, pero si el papá ya no sonríe, ya no descansa, ya no se siente valorado… entonces algo importante se está perdiendo.

Cuidar de tu familia también significa cuidarte tú.
Porque si tú estás bien, ellos también lo estarán.

No se trata de darlo todo hasta vaciarte, sino de dar lo mejor de ti, con amor, con tiempo y con presencia.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

El jardín invisible

 


Hay momentos en los que darlo todo se vuelve una forma silenciosa de desaparecer. Te entregas con el alma abierta, haces lo posible por sostener a quienes amas, y aun así sientes que algo dentro de ti se apaga poco a poco. Es un vacío que no nace del egoísmo, sino del cansancio de no ser visto en la misma medida en que ves a los demás.

Escuchando Lotus de Soen, entiendo que no se trata de renunciar, sino de florecer de nuevo aunque el terreno parezca árido. La voz, las guitarras, la intensidad contenida… todo parece recordarme que también el alma necesita un respiro, un instante para sanar sin cargar con el peso del mundo. “Break the silence and listen to your heart” romper el silencio y escuchar al corazón. Quizá ese es el paso que más nos cuesta cuando sentimos que nadie nos escucha.

Amo profundamente, y por eso duele igual de profundo cuando ese amor no encuentra eco. Pero en ese dolor también hay una verdad: amar así es una forma de vivir con autenticidad. Es sentir la vida en su forma más pura, aunque duela. Cada nota de Lotus vibra como si hablara por mí, como si dijera que está bien sentirse roto, que la belleza también nace del sufrimiento.

A veces, entender a los demás no significa descifrar sus palabras, sino comprender nuestras propias heridas al mirarlos. Porque el amor no solo se trata de entregar; también de regresar a uno mismo, de reconocerse entre las grietas. Ser el que sostiene no debería implicar olvidar quién eres.

Hoy me repito lo que Lotus me enseñó: incluso en medio del dolor, puedo renacer. No desde el sacrificio, sino desde la calma. No para ser comprendido, sino para seguir floreciendo, aunque el mundo no lo note. Porque mi forma de amar intensa, sincera, total es mi verdad, y en ella también florezco.

Cuando un papá se olvida de sí mismo

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